con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

jueves, 28 de octubre de 2010

ISS: los siguientes 10 años


Aun recuerdo la emoción que sentí hace una década, cuando la primera tripulación de la Estación Espacial Internacional llegaba a estrenar la casa. Me parecía increíble contemplar lo que estaba sucediendo: estábamos a punto de comenzar a vivir permanentemente en el espacio. Habíamos comenzado a salir de ese huevito que llamamos Tierra.

Los últimos 10 años de investigaciones en la ISS han producido cosas muy buenas. Muchas, son pequeños y oscuros adelantos de los cuales uno nunca oye hablar, y que no obstante, son escalones significativos en sus respectivas ciencias.

Por ejemplo: en vacunas contra microbios, en el desarrollo de nuevos materiales, o en medidas nutricionales para contrarrestar la pérdida de masa ósea durante un vuelo espacial.


Foto: Cristales de una proteina en pleno crecimiento.

He aquí algunos éxitos de taquilla de la ISS, en las ciencias biológicas básicas:

  • Uno de los resultados más emocionantes provenientes de la ISS es la confirmación de que los patógenos comunes cambian y se convierten en más virulentos durante un vuelo especial. Esto tiene enormes implicaciones para misiones humanas extensas. Y está siendo furiosamente estudiado.
  • Crecimiento de cristales de proteínas. La arquitectura de los cristales en gravedad reducida se hace más esponjosa, y es posible verla en tres dimensiones, sin los efectos del “aplastamiento” de la estructura, que sucede en gravedad terrestre. Entender la estructura de cualquier proteína es clave por ejemplo cuando se quiere estudiar una enfermedad como el Mal del Chagas. Saber cómo funcionan las proteínas del tripanosoma que causa el Chagas es un arma para poder dar con un compuesto ideal que las deje KO.
  • La calidad del aire es una de las mayores preocupaciones de cualquier operación espacial. Por eso, los estudios con el instrumento ANITA (Interferómetro Analizador del Aire Ambiental) están calibrados para husmear 32 contaminantes gaseosos (como amoníaco, CO2, formaldehido) en concentraciones de apenas partes por millón dentro de la atmósfera de la ISS. El analizador es estupendo porque permite el análisis inmediato, en tiempo real
  • Los estudios es Astrocultura Avanzada nos han enseñado que es posible cultivar plantas usando apenas una parte del espectro electromagnético visible, y así ahorrar energía sin sacrificar el bienestar de una plantita. Hemos aprendido a enseñarle a una raíz a buscar la forma de crecer si gravedad, y hemos aprendido a coordinar la humedad y los nutrientes con una gran exactitud. También se han obtenido semillas “espaciales”.
  • Hemos estudiado los embriones en microgravedad (huevos de peces, insectos, aves). Y aprendido que la ausencia de gravedad puede afectar el desarrollo del embrión, de una forma u otra. Por ejemplo, los huesitos del oído interno de los embriones de codorniz son más grandes que aquellos de las codornices terrestres. Por otro lado, los embriones espaciales producían menos colágeno en sus células que los terrestres. El colágeno es lo que forma la matriz que hay entre célula y célula. Es como el andamio que en el que se apoyan todas nuestras células.
Naturalmente que la lista continúa, e incluye avances en el entendimiento de cómo la gravedad reducida juega con nuestro sistema nervioso central, la forma de nuestras pupilas, el grosor de nuestros huesos, la circulación de nuestra sangre, etc.

El punto va a que la Estación Espacial Internacional, que felizmente funcionará por otros 10 años, dejando al lado logísticas de transporte, es un laboratorio que ha producido sus cosas buenas. No es el laboratorio perfecto: se mueve y vibra, es ruidoso, es caliente. Pero es nuestro laboratorio espacial.

martes, 26 de octubre de 2010

La ciencia en tiras cómicas

Esto está muy divertido:


Un sitio web que se llama Pixton Comics, donde uno mismo puede crear sus propias tiras cómicas, gratis. La revista PC lo puso entre sus mejores 100 websites de 2010. El software es bien fácil de seguir. Y he visto que mi amiga Veronique Koch se ha dedicado a crear sus tiras cómicas de ciencia. Ella es bióloga marina y profesora de escuela primaria, y su cartoon se llama "Slickscience". ¡No está nada mal!  Ella está usando estas historietas en sus clases de primaria en Miami. ¡Enhorabuena Veronique!

jueves, 21 de octubre de 2010

La cámara curiosa del marciano curioso

Cool. Literalmente, cool:  Mi amiga Adriana Ocampo Uria, que trabaja como directora científica de misiones interplanetarias en la sede principal de la NASA en Washington me acaba de enviar este enlace. Es una cámara en vivo del trabajo en el clean room del Jet Propulsion Laboratory en Pasadena, donde se está ensamblando el próximo robot marciano, el Mars Science Laboratory, hermosamente bautizado como Curiosity.

Yo he estado en estas bodegas hiper limpias, donde hay que usar trajes resbalosos de poliéster para que no se les pegue una mota de polvo, y pasar por una ducha de aire al entrar. De lo contrario, sería una mala movida de relaciones públicas anunciar que hemos hallado algo en Marte que resulta ser muy terrícola.

jueves, 14 de octubre de 2010

Sin comentarios

Desde el principio me pareció que el rescate de los mineros chilenos podría considerarse como el APOLLO 13 del mundo subterráneo. Desde el punto de vista de logística, comunicación, salud, la parte emocional y hasta la estructura del ‘chain of command’ la historia de cómo sobrevivió una tripulación perdida a medio camino entre la Tierra y la Luna, y la de un grupo de mineros atrapados a medio camino entre la superficie y el Centro de la Tierra, tienen mucho qué ver.

Por eso la NASA tomó el caso de los mineros como un estudio de laboratorio sumamente útil para sus pruebas en tierra sobre el aislamiento de las futuras tripulaciones a Marte.

Y por eso me llama la atención la similitud entre estas dos fotografías, tomadas el año pasado. Arriba: Atacama: Mina de San José. Debajo:  Crater Hale, Marte. O sea: sin comentarios.


lunes, 11 de octubre de 2010

¡Todo en nombre de la ciencia!


En los videojuegos de acción, uno tiene que actuar rápidamente para evadir monstros, pelear contra los malos y destruir zombies, que te llegan por todos lados. Hay que pasar todos los niveles, recolectar los objetos correctos, observar cada esquina de cada salón y escuchar con mucha atención. Uno nunca sabe de dónde vendrá el próximo problema, pero uno sabe que está ahí, acechando.

Bien, pues según un estudio reciente, hay algo más sucediendo dentro de los cerebros de los videojugadores: se están poniendo cada vez mejores en el uso de claves auditivas y visuales para tomar decisiones rápidas. Y no solo decisiones que tienen que ver con el mundo imaginario de los videojuegos, dice la investigadora Daphne Bavelier, una sicóloga de la Universidad de Rochester.

Sus estudios sugieren que el beneficio se extiende a decisiones en el mundo real. Lo que mas gustó a los sujetos del estudio fue esto: que les pagaron para jugar videojuegos durante horas y horas seguidas…en nombre de la ciencia.



jueves, 7 de octubre de 2010

¡Pajarito genial!


Para quienes dicen que la ciencia ya lo ha visto todo, he aquí la prueba de que hay un submundo por descubrir para nuestros sentidos. Existe, en las selvas centroamericanas, un pequeño pajarillo llamado manakin de cresta roja (Pipra mentalis). Últimamente, el animalito se ha ganado el apodo del Pájaro del Moonwalking, porque un video asombroso, filmado con cámaras capaces de capturar y retardar el movimiento a altísima velocidad, descubrió que su ritual de apareamiento consiste en una danza que hace avergonzar al mismísimo Michael Jackson.

A 1,000 frames por segundo, las cámaras del programa Nature, guiadas por la bióloga Kim Bostwick, vieron lo que les es imposible captar a los ojos humanos: los rituales de cortejo del ave más simpática del mundo.

Mira el video de 3 minutos en su totalidad. Bostwick explica que los ruidos que esta ave produce no los hace con el pico o la garganta, sino con las puntas de las alas, que chocan una con la otra 80 veces por segundo (más rápidamente que las de un colibrí). Y luego, el pájaro se entrega a su danza del Moonwalking con todo el abandono de una estrella de rock.

¿Qué más cosas geniales terminaremos por descubrir en las selvas tropicales?

martes, 5 de octubre de 2010

Al mejor estilo de Julio Verne


Ahora que está publicada mi novela de aventuras y ciencia EN BUSCA DEL CALAMAR DEL ABISMO (Grupo Planeta, Colombia), acerca de cómo un grupo de chicos acompañan a un científico al fondo del mar para encontrarse con el aterrador calamar colosal (Mesonychoteuthis hamiltoni), me pongo a repasar la increíble aventura de los biólogos verdaderos en cuyo trabajo me basé para dar a conocer a esta criatura magnífica.

Un ser de las profundidades para el cual la palabra “monstruo marino” es realmente aplicable, (al mejor estilo de Julio Verne) el calamar colosal podría llegar a medir hasta 12 o 14 metros -aunque nunca nadie ha visto uno vivo en su medio ambiente natural. El único que se vio, fue una hembra subadulta que llegó moribunda a la superficie entre las redes de un pescador de merluzas antárticas.

Comencé a escribir la novela pensando exponer al calamar como un ser brutal, una máquina de matar, con tentáculos llenos de garfios que se mueven en todas direcciones, y en el centro de la cabeza, un enorme pico córneo de loro.

Y sin embargo, a medida que escribía y que aprendía sobre este espectacular molusco, sucedió algo: me enamoré de él. Mesonychoteuthis tiene la sangre azul, vive a más de 1,000 metros de profundidad, tiene tres corazones, y el ojo más grande que haya existido en ningún animal, vivo o extinto (del tamaño de una cabeza humana). Y, si fueras a pedir anillos de este calamar te traerían redondeles del tamaño de una rueda de tractor. Pero no te gustarían. Sabrían a orines, porque sus tejidos están llenos de amoniaco.

Encontrarlo cara a cara en las profundidades, el sueño dorado del teutólogo (experto en cefalópodos) neozelandés Steve O'Shea, ha de ser un espectáculo formidable, pues al igual que sus pequeños primos de 10 centímetros, Mesonychoteuthis debe ser bioluminiscente. Me lo imagino encendiendo los órganos luminosos de su manto en oleadas que viajan furiosamente por todo su cuerpo, cambiando del rojo al amarillo, al blanco, azul, al rojo profundo, titilando, vibrando bajo los impulsos nerviosos que emite su gigantes cerebro, el más grande de todos los moluscos.

El mar aún guarda sus misterios. Para mí, Mesonychoteuthis es uno de los más fabulosos. Una criatura que vive fuera de nuestra vista y nuestra conciencia, en el sótano del planeta, a presiones inclementes, en números que no alcanzamos a imaginar. Su fortaleza y supremacía nos ha llevado a comparar esta forma de vida tan poco familiar con un extraterrestre. Y yo pienso que es algo parecido: algo que proviene de ese otro mundo que el tiempo olvidó. Ese mundo que llamamos “el abismo”, y que desconocemos casi por completo.