Juntos en la Aventura

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

miércoles, 14 de mayo de 2008

011:01:16:19 “and counting”...



El lugar del “amartizaje” del Phoenix en el polo norte de Marte es equivalente en coordenadas a Alaska.


¡¡Yiaiks!! Esto marcaba (en el momento de escribir esta nota) el reloj que sigue la cuenta regresiva de la sonda marciana Phoenix, que el 25 de mayo, más o menos a las siete y media de la noche hora del Este de EE.UU., estará “amartizando” (¿será ese el término correcto?) O sea. Aquí vamos de nuevo. ¡Cuento los días y cuento las horas! El valiente aparatito ha estado viajando durante casi 10 meses, a una velocidad de 16,000 millas por hora, recorriendo exactamente 423 millones de millas (el equivalente a 18,000 veces la vuelta a la Tierra). Imagino la clase de vista que tendría ahora un piloto de cinco centímetros metido en ella: Marte rojo estaría casi llenando su ventana.

Le tomé cariño a la sonda Phoenix desde el día en que la ví expuesta en el ‘clean room’ (esa bodega de techos altos donde uno entra vestido de conejo) del Centro Espacial Kennedy aquí en la Florida. Me encantan sus redondos paneles solares. Y al igual que sus creadores, crucé los dedos con fuerza el 4 de agosto del año pasado, cuando despegó, anidada en la punta de su poderoso cohete. ¡Un pequeno geólogo interplanetario!

Unos 17 minutos después de su amartizaje, los controladores del Phoenix en la Universidad de Arizona en Tucson recibirán las primeras senales del aparato. Su sitio web está estupendo. Lo puedes ver aquí.

Como todas las misiones, Phoenix está motivada por el potencial tesoro en recompenses científicas. Con su brazo robot, será la primera misión en tocar hielo de agua (y no hielo de dióxido de carbono) en la region del polo norte marciano, que tiene el hermosísimo nombre de Vastitas Borealis. La misión estudiará la historia del agua en el hielo, observará el clima en la región del polo norte e investigará si el ambiente del subsuelo ha sido alguna vez favorable para alojar microbios.

A Marte no le puede importar menos qué ensayos, qué preparativos, qué planes hayamos hecho aquí en la Tierra con nuestro nuevo científico de alta tecnología. Es seguro que el planeta lleve a los científicos de carne y hueso por una ruta no anticipada. Pero bueno, de eso se trata, en eso consiste la exploración: una prueba tras otra.

La salida de campo de Phoenix durará tres meses. Tengo planes de pasarme por la universidad de Arizona, en Tucson, este verano para ver cuál es el “detrás de las cámaras” del control científico de esta misión. Después de que baje la marea de los primeros días del cubrimiento en la prensa mundial. Cuando ya la gente comience a perder el interés. Entonces será el momento de ir a meter las narices por allá.

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